miércoles, 22 de octubre de 2014

Planificación de la enseñanza semipresencial: una experiencia de posgrado

FUENTE: Javier Nó

En los estudios de posgrado, más que en otros niveles de enseñanza, los estudiantes son frecuentemente, al mismo tiempo, trabajadores o realizan otras tareas además de dichos estudios. Por ello, en estos casos, se tiende a adaptar tanto la asistencia a las clases con flexibilidad, de manera que sean compatibles con otras tareas. Debido a esto, en el laboratorio de Comunicación Multimedia de la Universidad

Pontificia de Salamanca (UPSA), pensamos que este nivel sería el apropiado para probar nuestro modelo de enseñanza semipresencial. Dicho modelo está claramente comprometido con la idea ya muy arraigada de aprendizaje colaborativo o, como nosotros preferimos denominarlo, construcción social del conocimiento.

En los últimos decenios son numerosas las teorías de aprendizaje que se han situado bajo el paradigma del constructivismo. Algunas de ellas han considerado asimismo el hecho de que buena parte del modo en que organizamos cada una las informaciones que recibimos está condicionada por la interacción social; más aún, desde este punto de vista se podría decir que nuestra misma percepción del mundo está condicionada por esta interacción (Berger y Luckmann, 1967). Por otro lado, desde que se hace más patente la estructura social de redes de la que todos formamos parte, las tecnologías de la información proporcionan medios nuevos para dichas interacciones, haciéndolas evidentemente más densas. Esto hace que algunas de las aportaciones que se han ofrecido para explicar el modo en que aprendemos, realzando los procesos de comunicación que se ponen en práctica (Tiffin, 1998, Engeström, 1999), sean especialmente indicadas para explicar cómo aprende mos, dentro o fuera de las instituciones, en la llamada sociedad del conocimiento.
Desde nuestro modelo (Nó, 2004) se predice que, cuando existe una motivación intrínseca para colaborar en la construcción del conocimiento, las nuevas tecnologías permiten a cada individuo aportar a la comunidad las informaciones, experiencias, etc. que reconstruye a partir de lo que recibe de otras redes (comunidades) a las que pertenece. Dicho de otro modo, pensamos que en el entorno tecnológico actual, si se proporcionan los recursos de comunicación adecuados, produciremos una suerte de ampliación del espacio que se da en el aula, continuando la colaboración por parte de todos en el ámbito virtual. Es más, nuestra idea es que, si se define adecuadamente dicho espacio, éste condiciona los procesos pedagógicos, del mismo modo que tradicionalmente lo hace la arquitectura de un aula.

El reto era, pues, idear ese espacio de comunicación que rompiera, sin que profesores y alumnos fueran excesivamente conscientes de ello, las barreras entre presencialidad y virtualidad, alimentándose mutuamente ambos entornos y, a la postre, fundiéndose en uno solo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario